martes, 17 de junio de 2014

Sarah y Minuet

Erase una vez.
Una joven de rojos cabellos y labios desteñidos.
Su vida giraba en torno de una pequeña gata que la acompañaba siempre, su nombre era minuet, el nombre de la joven era Sarah.
Sarah amaba a Minuet, su gatita era la unica que comprendia su soledad y sus dolencias. No había nadie más en el mundo que pudiera comprenderla y apreciarla en la complejidad de su ser.
Nadie lograba comprender y dimensionar sus habilidades, sus maneras de proceder.
Sarah estaba realmente sola.
Realmente abatida.

Sarah imaginaba que un dia ella encontraría algo más, no quería desatender a Minuet, no, eso jamás.
Tal vez solo quería algo más a lo que aferrarse, algo o alguien que no fuera tan independiente como pueden llegar a ser los gatos.
Un ser para ella sola, que viviera por ella, que respirara por ella, que no pudiera ver nada más alla.
Lo se, la pobre Sarah era egoista.
Pero como se le puede culpar a un ser que se ha sentido toda la vida solo, el querer a otro ser desgraciado como el mismo para juntos saciar sus deficiencias.
 Justamente eso quería Sarah, y me gustaría decir que lo obtuvo, pero realmente su destino no estaría sellado por su sueño cumplido.
Puesto que a la tercera noche de imaginar que ese ser aparecería magicamente en su hogar, decidió rendirse y morir de una forma trágica.
La pobre Minuet, ella quedó devastada, pero claro, a pesar de ser la mejor compañía de Sarah, ella era una inocente gatita, que al final de todo era independiente, y superaría con el pasar del tiempo la perdida de su compañera humana.
Porque al final, nadie es indispensable.

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